
Tengo esta constante fantasía de imaginar que la gravedad, sin ningún aviso previo, cambia su curso, y nosotros, cuales muñecos de trapo, irremediablemente, caemos hacia arriba adentrandonos en esa mancha negra sobre nuestras cabezas que ahora está en nuestros pies.
Como si alguien encendiera el boton donde nuestros fantasmas se desvanecen para dejar tras de sí la notable y horripilante realidad de la nada.
¡Diablos!, como si advirtieramos la gravedad de nuestra condición humana. La muerte y esta chiflazón suya de darnos sorpresas. Lo frágil de la vida, lo lábil de tu carne.
Lo olvidamos siempre, carajo, no lo queremos recordar, nos hace mal recordar.º
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